Errol Flynn, historia de un vividor

Los excesos de Errol Flynn, galán protagonista del Hollywood más salvaje, suscitaron todo tipo de rumores, desde su bisexualidad hasta su adicción a las drogas

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El actor Errol Flynn
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La vida pirata de Errol Flynn, el cinematográfico capitán Blood, que se estrenó en la gran pantalla en 1935, podría sentarle como un guante a su protagonista, de nombre completo Errol Leslie Thomson Flynn. Desde su más tierna infancia, este australiano nacido en Hobart (Tasmania) ya dio muestras de una inusitada rebeldía. Hijo de un profesor de biología y de una dama descendiente de una familia de tradición marinera, Flynn consiguió por méritos propios ser expulsado de todos los colegios en los que fue matriculado. Entre los “cargos” se incluyen indisciplina, intervención en peleas y una temprana afición por el sexo. De lo que no hay duda es de que se trataba de un tipo emprendedor. Hacia los 20 se hizo con una plantación de tabaco. Aunque el negocio no fue bien, decidió explotar una mina de cobre, que también resultó un fracaso. Lejos de desanimarse, ocupó todo tipo de puestos hasta que en 1933, ya en el Reino Unido, comenzó a hacer interpretaciones.

Unos meses después, durante el rodaje del film Murder at Montecarlo, de Ralph Ince, fue fichado por la Warner Brothers, lo que supuso un paso de gigante en su carrera como actor. Con películas como la mencionada Capitán Blood (Michael Curtiz, 1935), La carga de la brigada ligera (Curtiz, 1936), Las aventuras de Robin Hood (Curtiz, 1938) –su primer gran éxito– o Dawn Patrol (Edmund Goulding,1938), que protagonizó con su compañero de juergas David Niven, se convirtió en una estrella de los filmes bélicos y de espadachines.

Aunque Flynn no ganó el Oscar, sí logró que su vida personal se comentase tanto como sus heroicidades del celuloide. Entre 1935 y hasta su muerte, el australiano se casó tres veces y fue padre en cuatro ocasiones. En ese tiempo alcanzó renombre como bebedor y donjuán, tuvo numerosas amantes y sus orgiásticas fiestas fueron motivo de escándalo para unos y envidia para otros. Aquella forma de vida le causó no pocas complicaciones. Las más sonadas llegaron a principios de los 40, cuando fue acusado de violar a dos chicas menores de edad. Pese a que fue declarado no culpable, la reputación de Flynn quedó tocada. Además, empezó a extenderse el rumor de que el galán era de tendencias filonazis y que tras la pasión por el sexo femenino ocultaba su misoginia. De él se dijo que era bisexual y que había coqueteado con las drogas, si bien su consumo de fármacos estaba más relacionado con la malaria que arrastraba desde su estancia en Nueva Guinea, la tuberculosis y los dolores de espalda que sufría.

Amistades peligrosas

En los años 50, Flynn había dilapidado su fortuna y era una sombra de lo que había sido en su juventud. A finales de la década conoció a Beverly Aadland una actriz de 15 años de la Escuela Profesional de Hollywood con la que, según su versión, quería establecerse en Jamaica. Flynn nunca pudo llevar a cabo ese plan. En 1959, durante un viaje a Vancouver, Beverly le encontró inconsciente víctima de un ataque cardíaco del que no se recuperaría.

Etiquetas: Actores y actrices, cine

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