El último bombardeo de la II Guerra Mundial

Los ataques de Estados Unidos sobre Japón continuaron hasta mediados de agosto de 1945, meses después de terminar la guerra.

Aviones estadounidenses bombardean Japón en julio de 1945

 

En 1985 se desclasificaron unos documentos secretos: el informe de la última acción armada de la Segunda Guerra Mundial, efectuada en la medianoche del 14 de agosto de 1945. Se trataba del bombardeo de la refinería de petróleo japonesa en Tsuchizaki, situada en la costa noroeste de Japón. Esta última misión se llevó a cabo con 143 aviones B-29 estacionados en la isla de Guam, en las Marianas, pertenecientes al 315 Ala de Bombardeo.

Esa tarde, los japoneses ya habían anunciado la inminencia de la rendición, por lo que la operación se revelaba como totalmente innecesaria. Aun así, los bombarderos norteamericanos se pusieron en camino y, tras un vuelo de ocho horas, arrojaron su carga de bombas sobre las instalaciones petroleras, destruyéndolas por completo.

 

Objetivo inconfesable

Cuando regresaron a su base en Guam, los aviadores escucharon en la radio la noticia de la rendición. ¿Cuál había sido el objetivo real de aquella misión? Se ha especulado con que la intención era eliminar la capacidad de Japón para refinar petróleo durante la posguerra e incrementar así la dependencia económica de Estados Unidos. También pudo ser el ensayo de nuevas bombas de gran capacidad destructiva. Pero, sin duda, el objetivo no era confesable, como lo demuestra el hecho de que esa misión se mantuviese en secreto durante cuarenta años.

Etiquetas: II Guerra mundial, Japón, bombardeo

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