El rey del pueblo

Hace 212 años, Napoleón fue proclamado “Emperador de los franceses” en vez de “de Francia” para congraciarse con la Revolución.

Napoleón
Ver galería Los 10 reyes que han durado más en el trono

El 18 de mayo de 1804, Napoleón Bonaparte –nacido en Córcega en 1769, general republicano durante la Revolución Francesa y el Directorio, primer cónsul de la República tras el golpe de Estado del 18 de brumario y cónsul vitalicio desde agosto de 1802– fue solemnemente proclamado Emperador de los franceses (Empereur des Français). La ceremonia de coronación del que a partir de entonces sería llamado Napoleón I se celebró unos meses más tarde, el 2 de diciembre, en la catedral de Notre Dame de París, ante el papa Pío VII y con la asistencia de todos los notables y aristócratas de Francia.

Fue el broche de oro de una larga y casi increíble metamorfosis: de ser un militar corso desarraigado en la metrópoli que odiaba a Francia y hablaba un mal francés con acento italiano, un joven idealista antimonárquico, antirreligioso y antiautoritario, a ceñirse la corona de laurel de los césares romanos entre incienso y bendiciones. Del Pequeño Cabo –así lo llamaban sus soldados, que lo veneraban– al Ogro de Ajaccio (su localidad natal). No estuvo solo en la fiesta: su primera esposa, Joséphine, fue asimismo coronada Emperatriz. Tal vez para acallar cierta mala conciencia, o para congraciarse con la traicionada Revolución, le dio al título un carácter de monarquía popular: “de los franceses” (del pueblo), no “de Francia”.

Nacía así el Primer Imperio Francés, que transformó en monarquía hereditaria –aunque ya no absolutista, con el llamado Código Napoleónico ejerciendo de garante del Estado de Derecho– la República nacida de la explosión revolucionaria. Por ello y por sus numerosas contradicciones (defensor de la legalidad e invasor colonialista, genio militar de gran lucidez y ambicioso megalómano), Bonaparte es sin duda uno de los personajes a la vez más odiados, admirados, denostados y ensalzados de la Historia. Entre sus admiradores, Beethoven –aunque le retiró el apoyo tras esta coronación–; entre sus más severos detractores, el presidente estadounidense Jefferson, que lo calificó de “miserable, Atila y destructor de las libertades de su patria”.

Etiquetas: Emperador / emperatriz, Francia, Imperio, Monarquía, Napoleón, República, Revolución Francesa

COMENTARIOS