El material militar de la II Guerra Mundial

El 22 de junio de 1941, 148 divisiones alemanas y 40 de otras potencias del Eje se lanzaron contra la Unión Soviética en la llamada Operación Barbarroja.

Muy Historia
Operación Barbarroja
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Sumaban unos tres millones y medio de hombres, equipados con unos 3.500 blindados, 4.500 aviones y casi 50.000 piezas de artillería. La sorpresa fue total y el ataque, un rotundo éxito. Todo parecía indicar que en poco tiempo se habría culminado el hundimiento del régimen de Stalin como preveía el optimista Hitler, que lo databa incluso en pocas semanas. Varios factores explican el éxito inicial, aparte del factor sorpresa: la purga en los años anteriores del 70% de los mandos del Ejército Rojo con su consiguiente debilitamiento y desmoralización, una doctrina militar obsoleta anclada en los principios de la I Guerra Mundial, a pesar del desastre soviético contra Finlandia, y un material militar pesado que, aunque muy abundante (20.000 blindados y 15.000 aviones para equipar a casi seis millones de hombres), era muy inferior tecnológicamente al de los alemanes.

El grueso de las fuerzas blindadas alemanas estaba formado por los Panzer III y IV y por el cañón autopropulsado Sturmgeschütz III (StuG III), montado este último sobre un chasis de un Panzer III. Eran carros medios equipados, de gasolina, de unas 25 toneladas de peso, con ametralladoras y un cañón de un calibre entre los 37 y los 75 mm, según los modelos, y con un blindaje que podía llegar a los 80 mm. Alcanzaban los 40 km/h en caminos y la mitad en campo a través, con una autonomía de hasta 200 kilómetros. Eran la espina dorsal de la Wehrmacht y habían demostrado sobradamente sus cualidades durante las invasiones de Polonia y Francia.



Inferioridad de los carros rusos

Frente a ellos, el Ejército Rojo opuso sus unidades blindadas que, aunque muy numerosas, estaban mayoritariamente formadas por los modelos T-26 y BT, con motores también de gasolina, de los que cerca de la tercera parte estaban averiados o en espera de recambios. Eran unos buenos carros ligeros que habían demostrado sus cualidades en la Guerra Civil española, siendo en esa contienda superiores a las unidades alemanas e italianas que por entonces sólo montaban ametralladoras, pero en ese momento ya habían sido superados por los tanques enemigos y sus características los hacían muy inferiores a ellos. Pesaban la mitad, su blindaje era tres o cuatro veces más delgado, también eran más lentos, se averiaban con mucha frecuencia –llegando fácilmente a incendiarse– y su armamento también era menos potente. 

Más información sobre el tema en el artículo El poder de las armas, escrito por Juan Carlos Losada. Aparece en el último monográfico de MUY HISTORIA, dedicado a Hitler contra Stalin.

 

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Etiquetas: Guerras, Segunda Guerra Mundial

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