El extraño suicidio de Hermann Göring

Hermann Göring, mariscal del Tercer Reich, apareció muerto en su celda el 15 de octubre de 1946 pocas horas antes de ser ejecutado en la horca.

El cadáver de Hermann Göring

 

Göring había sido condenado a muerte por el tribunal de Núremberg y parecía que ya nada podía interponerse entre él y su destino final en la horca. Pese a las extraordinarias medidas de seguridad a las que eran sometidos los procesados, el que había llegado a convertirse en número dos del régimen nazi consiguió burlar a sus vigilantes e ingerir un veneno que le provocó la muerte instantánea. De esta manera arrebató a sus enemigos la satisfacción de hacerle pagar por sus crímenes y privó a la Historia de hacer justicia con un criminal de su categoría.

 

Se salió con la suya

Lo que nadie ha sabido nunca concretar es cómo pudo acceder Göring al veneno. ¿Lo llevaba oculto en su cuerpo? Se ha hablado de un falso diente o de que lo tenía escondido en el ombligo o en el recto. Es muy difícil que fuera el propio líder nazi el que lo introdujese en la celda, puesto que los prisioneros fueron minuciosamente inspeccionados antes de quedar recluidos. Cuesta creer que, ante la exhaustiva exploración de un vigilante, pueda pasar desapercibida una cápsula escondida en alguna de esas partes del cuerpo.

A lo largo de décadas, todo han sido especulaciones. Sin embargo, en febrero de 2004, un hombre de 78 años, Herbert Lee Stivers, aseguró haber sido la persona que le había proporcionado la sustancia letal. El entonces soldado Stivers estaba encargado de la custodia de los acusados. Según él, conoció a una joven alemana con la que entabló amistad. Ella le pidió que le entregase a Göring un bolígrafo que contenía una medicina para él y éste accedió, sin saber que en su interior se alojaba el veneno que acabaría con la vida del jerarca nazi. De ser cierto el testimonio de Stivers, el enigma sobre la muerte de Göring estaría resuelto, pero no es la primera vez que alguien se atribuye el dudoso mérito de haberle proporcionado el cianuro por lo que el enigma parece todavía lejos de haber sido definitivamente resuelto.

Etiquetas: Adolf Hitler, Alemania, Fotos históricas, Juicios de Núremberg

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