El desastre de Belchite y la batalla de Teruel

Uno de los principales teatros de operaciones de los republicanos fue Aragón, que garantizaba la protección de Madrid y de todo el noroeste peninsular.

Belchite
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La operación principal republicana consistió en una ofensiva sobre Zaragoza que comenzó el 24 de agosto. Lograron situarse a unos 40 km de la ciudad. Se trataba de un ataque "extendido", con la acción simultánea sobre siete puntos distanciados entre sí unos 100 km que formaban una franja en torno a Zaragoza de norte a sur.

Esta configuración estratégica se decidió para hacer más difícil la réplica franquista y en particular para reducir la efectividad de sus bombardeos aéreos, en los que la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana se habían demostrado letales (Guernica estaba muy reciente).

En el frente Sur aparecieron más complicaciones de las previstas, al subsistir bolsas de resistencia en pequeñas poblaciones.

Una de ellas fue Belchite, un pueblo a 40 kilómetros al sur de Zaragoza. Es entonces cuando "los mandos republicanos se obsesionan", en palabras del historiador militar Antony Beevor, por reducir estos focos rebeldes activos en lugar de seguir avanzando hacia la capital.

Su justificación era que querían limpiar totalmente el territorio para evitar amenazas dede la retaguardia. En este caso, fue el líder miliciano comunista Juan Guilloto León (conocido por el sobrenombre de Juan Modesto) el que propuso realizar un ataque para conquistar Belchite, donde se habían concentrado algunos miles de soldados franquistas (una cantidad indeterminada entre 3.000 y 7.000, cifra que varía según las fuentes).

Aunque la potencia de fuego desplegada por la República contra Belchite fue tremenda, e incluyó previamente bombardeos aéreos a cargo de los primeros pilotos formados en Rusia, el problema para los republicanos fue que sus defensas eran muy sólidas.

Contaba con buenas fortificaciones de hierro y cemento repletas de nidos de ametralladoras. A su vez, estas trincheras se apoyaban en edificios perfectos para la resistencia, como el seminario y la iglesia de San Agustín.

 

Embestida definitiva

El asalto final contra Belchite fue encomendado a la XV Brigada Internacional (popularmente conocida como Brigada Lincoln, por estar compuesta mayoritariamente por estadounidenses y otros voluntarios de origen anglosajón).

En principio, el ataque directo no hubiera tenido que resultar difícil, ya que la aviación republicana había barrido previamente las casas de adobe del pueblo; pero a la hora de la verdad el tremendo bombardeo generó como daño colateral indeseado toneladas de escombros, que impidieron el paso de los tanques T-26 soviéticos, la pesadilla de las tropas franquistas.

Así las cosas, la batalla rápidamente degeneró en una lucha de proximidad en la que los republicanos tenían que conquistar inmueble tras inmueble para poder avanzar unos metros. Los belchitanos, instados a resistir por el mando militar franquista, se hacían fuertes en cada edificio importante y no daban ninguna muestra de estar dispuestos a rendirse.

El seminario del pueblo y la iglesia de San Agustín se demostraron como unos duros baluartes y, aunque cayeron el día 2 y el día 4 respectivamente, los franquistas prolongarían su defensa casa por casa, e incluso habitación por habitación.

El empeño en aguantar amargó la operación republicana, aunque también se demostraría letal para algunos resistentes nacionales, como el propio alcalde de la ciudad y comandante de la guarnición, Ramón Alfonso Trallero, que murió accidentalmente al explotarle un mortero sobrecalentado por el exceso de uso.

El día 5 estaban replegados los belchitanos en su último reducto, la iglesia de San Martín de Tours, donde instalaron cuatro ametralladoras. Ante lo inminente del final, este grupo de unas 550 personas entre militares y civiles se precipitó a un postrer intento: la huida.

Salieron en tromba intentando romper el cerco, para lo cual lanzaban bombas de mano en su desesperada carrera. En esta fuga cayó el comandante Joaquín de Santa Pau, último mando vivo de los resistentes.

Tan sólo ochenta personas lograron llegar a Zaragoza y zafarse del destino que esperaba a los prisioneros, la mayoría de los cuales fueron fusilados en los días posteriores.

Pérdida de vidas y armamento

Los republicanos habían tomado Belchite tras haberlo reducido a escombros en una inusitada concentración de potencia de fuego, pero a pesar de esa aplastante superioridad inicial la lucha urbana se les había atragantado y acabaron por perder mucho material. Además, entre los dos bandos murieron de 3.000 a 5.000 personas.

 

Más información sobre el tema en el artículo Dos efímeras conquistas, escrito José Ángel Martos. Aparece en el último monográfico de MUY HISTORIA, dedicado a La batalla del Ebro y otros frentes de la Guerra Civil española.

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Etiquetas: Batallas famosas, España, Franco, Guerra Civil, República

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