El conquistador Tamerlán descansa en Samarcanda

Hace 75 años se descubrió la tumba del gobernante que –entre 1382 y 1405– cruzó con su ejército el continente euroasiático desde Delhi hasta Moscú.

Mausoleo de la tumba de Tamerlán en Samarcanda
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Tamerlán fue una figura novelesca y de terror. Para algunos pueblos, afectados por sus conquistas, su memoria, siete siglos después, permanece aún fresca, bien como destructor de ciudades del Oriente Medio, bien como el último gran líder del poder nómada.

No sabía leer ni escribir y sin embargo las historias de su tiempo dan cuenta de sus conocimientos de medicina, astronomía e historia de los árabes, los persas y los turcos.

Tamerlán fue un político y estratega capaz de ganar y mantener la lealtad de sus seguidores nómadas, operar dentro de una estructura política fluida, modificarla, y conducir un enorme ejército a conquistas sin parangón.

En junio de 1941 Stalin envió al arqueólogo soviético Mijaíl Guerásimov a Uzbekistán para abrir las tumbas de Tamerlán y otros miembros de la dinastía Timúrida. Reconstruyó su rostro y halló que, efectivamente, era cojo y singularmente alto y fornido para su tiempo (1,72 m de altura).

La leyenda cuenta que los habitantes de Samarcanda protestaron contra la exhumación, alegando que extraer los cuerpos de sus tumbas llevaría a una catástrofe. La apertura de la tumba de Tamerlán coincidió con el ataque de Hitler contra la Unión Soviética. Personas cercanas a Guerásimov sostienen que la historia es inventada, pero la leyenda persiste aún.

 

 

Hoy día, se recuerda la figura del gobernante Tamerlán en los billetes de 500 de la República de Uzbequistán donde aparece en una representación ecuestre.

Etiquetas: Asia, Imperio, Personajes famosos

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