El Ché Guevara: de profesión, líder revolucionario

Ernesto (Ché) Guevara, que intervino en acciones guerrilleras en varios países, ha pasado a la Historia como paradigma del líder revolucionario.

Ernesto Ché Guevara

 

Ídolo para unos y asesino para otros, el argentino Ernesto Guevara, conocido como "el Ché" (1928-1967), nació en Argentina, en una familia acomodada, y estudió la carrera de medicina. Sin embargo, su compromiso político le llevó por otros derroteros y se convirtió en compañero de Fidel Castro, participando con él en la revolución cubana que propició la caída del dictador Fulgencio Batista, títere de los Estados Unidos, que tenía en la isla caribeña su feudo de mafia y poder corrupto. Ya en el gobierno, dirigió el Ministerio de Industria y el Banco Nacional. Sin embargo, su vocación le hizo participar en otros movimientos de liberación e intervino en acciones guerrilleras en lugares tan lejanos entre sí como el Congo y Bolivia. Su ejecución en este país, tras meses de acoso por parte del Gobierno y la CIA, acrecentó su leyenda y le convirtió en el rebelde por antonomasia.

 

Genio y figura

Se le conoció con numerosos apodos: Teté –que le puso su niñera–, Furibundo Serna –en el rugby–, Amquack –para la CIA–, Francotirador –en la revista El cubano libre–, pero sobre todo Ché, por el uso frecuente que hacía de esta palabra.

Su conocida proclama “Hasta la victoria, siempre” fue parte de la firma de una carta que envió a Fidel Castro en 1965, en la que anunciaba la renuncia a sus cargos y a la nacionalidad cubana, y su partida hacia otros campos de batalla. Poco después llegaría a África, donde participó en misiones revolucionarias en el Congo.

 Siempre fue un hombre muy atractivo, hasta el punto de que incluso las monjas del Hospital de Nuestro Señor de Malta, donde fue expuesto su cuerpo tras su ejecución a manos del ejército boliviano, señalaron su parecido con Jesucristo y le cortaron mechones de pelo para conservarlos como si fueran reliquias.

A pesar de su trepidante actividad, no fue un hombre muy saludable y durante toda su vida padeció fuertes ataques de asma. Lo que no evitó su conocida afición a los puros habanos.

Etiquetas: Guerras, Revolución

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