Édith Piaf, la vida en rosa y cruz

El interés por el misticismo llevó a la cantante Édith Piaf a afiliarse a la Orden Rosacruz.

Édith Piaf
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Édith Piaf fue miembro de la Orden Rosacruz desde 1955 hasta su muerte, en 1963. Poco tiempo después de afiliarse, la Orden le pidió que escribiese una canción que, de manera simbólica, mostrase su felicidad por haber iniciado el camino espiritual de los rosacruces.

Se supone que, estando de tournée por Estados Unidos en 1956, visitó la sede rosacruz de San José (California) y allí nació la canción Soudain une vallée –compuesta por John Dréjac–, en la que hace alusión a la profunda paz vital que le aportaba pertenecer a la Orden.

La cantante también conocida con el sobrenombre de La mome Piaf—el pequeño gorrión— fue bautizada en la fe cristiana y era practicante. Detrás de su devoción religiosa declaró que se escondía un deseo intenso de comprender mejor el sentido de la existencia, y parece ser que fue lo que le aportó esta fraternidad.

De los doce grados estipulados para el aprendizaje rosacruz, la célebre cantante francesa llegó hasta el séptimo, con lo que amplió sus conocimientos de filosofía.

En la actualidad, esta orden continúa en vigor, según sus propias fuentes, con más de 250.000 miembros en todo el mundo, repartidos en 16 Grandes Logias que, más que por países, agrupan a miembros que hablan el mismo idioma.

Etiquetas: Francia, canto

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