Darwin y el (Anís del) Mono

La imagen de Charles Darwin inspiró la etiqueta de la marca española de anís... y de otros productos comerciales.

Anis del Mono
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Una de las consecuencias más inesperadas del terremoto que causó en 1859 la publicación de El origen de las especies –el libro más famoso e influyente del biólogo inglés Charles Darwin, en el que expone la teoría de la evolución fue que el rostro de Darwin, un hombre tímido y sobrio, se volvió muy conocido. Y ello sobre todo por las numerosas caricaturas publicadas en la prensa del científico, que solían presentarlo con cuerpo de simio para ridiculizar la teoría "del hombre y el mono": las más célebres aparecieron en las revistas Hornet Magazine (1871), Vanity Fair (1871), La Petite Lune (1880) y Punch (1882).

Estas caricaturas y otras le dieron una enorme y no buscada popularidad a la imagen de Darwin, por lo que ésta enseguida empezó a utilizarse también como reclamo en la publicidad. Así, en Inglaterra y Estados Unidos hubo productos como el betún para zapatos Frank Miller o el linimento para la garganta Merchant's que aprovecharon el impacto social del darwinismo para hacer caja: sus anuncios y logos recurrieron a chistes gráficos relativos al asunto. Por ejemplo, en el del linimento salía un simio que aseguraba: "Si soy el abuelo de Darwin, se deduce que lo que es bueno para el hombre y el animal es doblemente bueno para mí".

Pero el caso más curioso se dio en España. En nuestro país hubo que esperar hasta 1877 para poder leer El origen de las especies –y en una traducción incompleta y censurada–, pero el descubridor de la selección natural se hizo muy popular. ¿Por qué? También por el uso de su imagen con fines publicitarios: en 1870, el licor Anís del Mono incluyó en su etiqueta la caricatura de un hombre simiesco claramente inspirado en los rasgos de Darwin. Por si quedaban dudas, el hombre-mono llevaba un cartel en la mano con esta frase: "Es el mejor, la ciencia lo dijo y yo no miento". Una particular mezcla de burla y homenaje que sería todo un bombazo comercial.

Etiquetas: Anécdotas de la Historia, Ciencia, Curiosidades, Darwin, Industria, Naturaleza, cultura, siglo XIX

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