Consejos de la Gran Guerra

La indisciplina en los ejércitos de la Gran Guerra fue tal, que los tribunales militares se aplicaron con tal severidad que hoy nos resulta escandalosa.

J. A. Guerrero / S. M.
Imagen de la película Senderos de gloria (1957)

De ello se hicieron eco posteriormente la literatura y el cine. El famoso film Senderos de gloria (Stanley Kubrick, 1957) es el ejemplo más conocido.

El ejército francés, por ejemplo, sufrió en 1917 tan serios motines que los consejos de guerra juzgaron a unos 24.000 soldados; 412 de ellos fueron condenados a muerte, con 23 ejecuciones oficiales.

Hubo, naturalmente, bastantes más ajusticiamientos en el frente y hasta se rumoreó que un numeroso grupo de amotinados fue bombardeado por su propia artillería, como castigo.

El ejército británico, por su parte, que no era de leva como el francés, sino que estaba formado por voluntarios, ejecutó a 346 hombres de un total de 3.080 sentenciados. De esta cifra, 264 soldados y dos oficiales serían condenados a muerte por deserción, y entre los restantes: por asesinato, 36 soldados y un oficial; por cobardía, 18; por abandono del puesto, 7; por violencia contra un superior, 6; por desobediencia, 5, y por rebelión, 3. En sólo dos de ellos se aplicó el castigo máximo por abandono de las armas y otros dos lo sufrieron por dormirse estando de guardia.

En la práctica, sin embargo, solía suspenderse la ejecución de la sentencia y al reo se le daba la oportunidad de rehabilitarse en misiones peligrosas o de servicio, en zonas de intensos combates.

La pena de muerte fue abolida del Código de Justicia Militar inglés en 1930. La represión fue mucho más dura en el ejército imperial ruso, pero no consiguió evitar los motines y las numerosísimas deserciones. Curiosamente, los menos dados a los consejos de guerra y, desde luego, a las penas de muerte fueron los alemanes.

Etiquetas: Historia, Primera Guerra Mundial

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