Cohn-Bendit, Dani el Rojo

Daniel Cohn-Bendit lideró la Revolución de Mayo del 68 en las calles de París. Hoy es eurodiputado por los ecologistas alemanes.

LO/AA
Daniel Cohn-Bendit

Dani el Rojo (el franco-alemán Daniel Cohn-Bendit) fue el protagonista más visible de Mayo del 68. Su imagen dialogando con Jean-Paul Sartre, lanzando un encendido discurso en las barricadas del Barrio Latino o mirando sonriente y provocador a los gendarmes franceses son algunos de los símbolos más representativos de aquella gran revuelta juvenil que sacudió París y atrajo la atención del mundo. Había nacido en 1945 en Montauban (Francia) de padres judíos alemanes escapados del nazismo. Una de las leyendas familiares dice que antes de que él naciera su madre había consultado a una vidente, la cual le vaticinó que tendría dos hijos, uno muy inteligente y otro genial; al parecer, Daniel y su hermano Gabriel aún reclaman para sí el segundo calificativo.

Tan brillante y rápido de mente como narcisista –“las cámaras me aman y yo también”, dice sin rubor–, Daniel estudió el bachillerato en Alemania, cuya nacionalidad adoptó para librarse del servicio militar cuando volvió a Francia a estudiar sociología en la universidad parisina de Nanterre. Allí se significó enseguida como líder del movimiento estudiantil. En realidad Mayo del 68 comenzó en marzo de 1967, cuando el ministro de la Juventud y el Deporte, François Missoffe, recibió en Nanterre un grandioso abucheo y mantuvo un tenso diálogo con el estudiante Daniel Cohn-Bendit, apodado Dani el Rojo tanto por sus ideas como por el color de su pelo. Después de varios meses de tensión, la gran revuelta tomó cuerpo el 22 de abril de 1968, cuando Cohn-Bendit y su grupo decidieron ocupar Nanterre para protestar contra la detención de varios estudiantes acusados de atentar con explosivos contra empresas norteamericanas en la capital francesa. El día 28, el decano ordenó el cierre de la facultad y los estudiantes respondieron boicoteando los exámenes parciales y enfrentándose con sus compañeros de derechas, que habían calificado la ocupación de Nanterre de terrorista. El atentado sufrido en Berlín por el líder estudiantil Rudi Dutschke aumentó la tensión y las manifestaciones se propagaron por todo París. Durante el mes de mayo, el Barrio Latino se convirtió en un polvorín. Cohn-Bendit fue detenido el día 3, el 4 se cerró la Sorbona y por todas partes los estudiantes lanzaban proclamas de exaltación de la vida, la libertad y la imaginación y el rechazo a la autoridad y a las jerarquías. La agitación se trasladó al mundo obrero y hubo numerosas huelgas, pero los sindicatos terminaron rechazando las propuestas estudiantiles. Al final, Pompidou negoció con los sindicatos y los estudiantes volvieron a las aulas. Mayo del 68 fracasó como revolución, pero muchas de sus ideas, el reconocimiento de los derechos de la mujer, la liberalización de las costumbres, la democratización de las relaciones sociales y generacionales fueron asumidas por la sociedad.

De rojo a verde

Después de Mayo, el gobierno francés expulsó del país a Cohn-Bendit, que se implicó en los medios anarquistas y el movimiento okupa de Frankfurt, ciudad en la que trabajó como periodista a partir de 1978. Por esa época empezó su acercamiento a los Verdes, partido al que se adhirió en 1984. En 1986 hizo oficial su abandono de la postura revolucionaria en la obra La Revolución, y nosotros que la quisimos tanto. En 1989 se convirtió en adjunto a la alcaldía de Frankfurt y en 1994 fue elegido eurodiputado por los ecologistas alemanes. Hoy es portavoz y presidente del grupo parlamentario Verde en la eurocámara y un apasionado de la construcción europea, que considera la última utopía posible de nuestra época.

Etiquetas: Mayo 68, Revolución

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