Bob Dylan y un mítico accidente

Hace 50 años, el icónico cantautor Bob Dylan sufrió un accidente de moto que supuso un antes y un después en su historia y la del rock.

Bob Dylan
Ver galería El club de los 27

1966 fue un año clave en la biografía y la trayectoria musical del genial Bob Dylan (Duluth, Minnesota, EE UU, 1941). El 6 de enero nació Jesse Dylan, primer hijo de su matrimonio con la modelo Sara Lownds, con la que se había casado en secreto en noviembre de 1965. El 4 de febrero comenzó su primera gira mundial, que lo llevó por Estados Unidos, Canadá, Australia y Europa y concluyó el 27 de mayo; la primera, además, acompañado por un grupo, The Hawks -más tarde conocidos como The Band-, tras dejar atrás su etapa comprometida y acústica para abrazar el folk-rock. Y el 16 de mayo salió a la venta Blonde on Blonde, primer álbum doble de la Historia del pop, saludado por la crítica como su obra maestra absoluta.

Pero esta sucesión de éxitos personales y profesionales dio un giro dramático el 29 de julio de ese mismo año. Ese día, Dylan, que pasaba unas breves vacaciones en la casa que había comprado recientemente en Woodstock (Nueva York) antes de emprender una nueva serie de conciertos hasta noviembre, tuvo un accidente con su motocicleta Triumph Tiger 100 en una carretera local. Aunque la gravedad de las heridas nunca ha sido completamente aclarada, el músico revelaría en su autobiografía Crónicas, Volumen I (2005) que sufrió la fractura de varias vértebras cervicales a consecuencia de la caída. No obstante, el misterio rodea al accidente, puesto que no existen partes médicos del paso del cantante por ningún hospital.

Debido a ese secretismo, muchos han puesto en duda incluso que el choque tuviera lugar realmente, señalando que fue una excusa para escapar de las presiones del show business -en la gira anterior, Dylan apareció a menudo con aspecto extenuado-, cancelar los conciertos programados y retirarse por un tiempo a descansar. También se ha dicho que lo que realmente sucedió fue que el icono del rock ingresó en una clínica para desintoxicarse de su adicción a las drogas. Sea como fuere, lo cierto es que la noticia dejó helados a sus seguidores en el mundo entero. Y, en efecto, Dylan suspendió todas las actividades previstas y desapareció de la luz pública durante casi veinte meses, una eternidad en los frenéticos 60.

A su regreso, nada fue ya lo mismo. Cambió su imagen, ahora la de un sereno padre de familia -su hija Anna nació en ese período, y luego vendrían Samuel y Jakob-, un esquivo barbudo recluido en el campo que apenas hacía declaraciones ni actuaba (hasta 1974 sus conciertos se contaron con los dedos de una mano). Cambiaron su voz, más grave y melódica -según él, por haber dejado el tabaco-, su música, apacible y tendente al country, y sus letras, que ahora celebraban sencillamente la vida familiar o recreaban parábolas bíblicas (como muestra, sus dos siguientes discos: John Wesley Harding, en 1968, y Nashville Skyline, en 1969). Y también el mundo del rock había cambiado: llegó la era del hippismo y la psicodelia. Pero esa es otra historia.

Etiquetas: Curiosidades, Estados Unidos, Música, Personajes famosos, Sociedad, cultura

COMENTARIOS