Arthur Orton, el impostor de un naufragio

Recibió el apoyo de los ingleses, que no vieron en aquel carnicero a un impostor, sino a un buen hombre tratando de hacer feliz a una madre.

S. M.
Arthur Orton –caricatura de Vanity Fair (1871)–

“El obeso tarambana de Wapping”. De esta guisa define Borges a Arthur Orton o Tom Castro, a quien le dedica una de sus Biografías Infames. El escritor argentino relató en El impostor inverosímil Tom Castro la sorprendente vida de este apacible carnicero inglés que un buen día decidió suplantar la personalidad de sir Roger Tichborne.

Efectivamente, Orton había nacido en Wapping (Londres) y su anodina vida como ayudante de carnicero se topó en agosto de 1865 con un sorprendente anuncio en la prensa: Lady Tichborne pedía información del paradero de su hijo, Roger Charles Tichborne, desaparecido en un naufragio. La aristócrata inglesa, incapaz de asumir la muerte de su vástago, buscaba desesperada cualquier dato sobre su hijo. Tanta pena sintió por aquella infeliz madre que pensó Castro que la única forma de devolverle la alegría era haciéndose pasar por su hijo desaparecido.

“Tichborne era un esbelto caballero de aire envainado, con los rasgos agudos, (…) y la palabra de una precisión ya molesta”, se imagina la pluma de Borges. “Orton era palurdo, de vasto abdomen, rasgos de infinita vaguedad (…) y la conversación ausente o borrosa”.

La imagen de ambos es tan diferente que es irrisorio pensar que Orton pudiera suplantar al sir, pero la desesperación de Lady Tichborne le llevó a reconocerle como su hijo. Sin embargo, fallecida la dama, Orton se vio sometido a un juicio en el que, con sorpresa, recibió el apoyo de los ingleses, a los que resultaba simpático aquel impostor de aspecto bonachón. De poco le sirvió, ya que dio con sus huesos en la cárcel.

Diez años después, aquel Castro-Orton salió en libertad y fue por los pueblos contando su historia. En función del final que su público prefiriera, asumía su culpa o su inocencia. El bueno de Orton, tratando de complacer hasta el final…

Etiquetas: Curiosidades, Historia

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