Aeropuertos del mundo con nombre propio

Laura Martínez
Aeropuerto

La propuesta del ejecutivo español de modificar la denominación del aeropuerto de Madrid-Barajas, que a partir de ahora se apellidará “Adolfo Suárez” en memoria del recién fallecido líder político, no tiene nada de novedosa. La decisión de homenajear a personajes públicos relevantes a través del bautismo de aeropuertos es una práctica tradicional y habitual en todo el mundo. Son muchos los aeródromos con nombre propio, como es el caso del “John F. Kennedy”, en Nueva York, en honor al trigésimo quinto presidente de EE.UU., que tuvo un mandato muy volátil ya que fue asesinado dos años después de su nombramiento, y del “Charles De Gaulle”, en París, en recuerdo del general que dio alas a la resistencia francesa ante la invasión de la Alemania nazi en 1940.


Otros aeropuertos importantes con nombres de figuras históricas son el de “José Martí”, en La Habana, que conmemora al político de origen español creador del Partido Revolucionario Cubano y organizador de la Guerra del 95; el de “Nelson Mandela”, en Cabo Verde, testimonio perenne de la labor del expresidente sudafricano en la lucha por la libertad en África; o el de “Indira Gandhi”, en Nueva Delhi, in memoriam de la primera ministra que condujo al país a la industrialización.


Cabe mencionar también el “Aeropuerto Internacional Ben Gurión”, en Tel Aviv; el “Aeropuerto Internacional Benito Juárez” de la Ciudad de México; el “Aeropuerto Internacional Elefterios Venizelos”, en Atenas; o el “Aeropuerto Internacional Presidente Carlos Ibáñez del Campo”, en Punta Arenas. En España, en cambio, no está muy extendida esta costumbre: el único aeropuerto con nombre de personaje famoso reconocido oficialmente era, hasta la fecha, el de “Federico García Lorca”, en Granada.


En muchos de estos aeropuertos, sin embargo, el código de tres letras que la Asociación Internacional de Transporte Aéreo usa para designarlos corresponde al nombre de la ciudad y no al nombre de la terminal en sí (Madrid-Barajas es MAD y Barcelona-El Prat es BCN), con el fin de evitarles confusiones a los pasajeros extranjeros, ajenos a los caprichos ceremoniales de los gobernantes.

Etiquetas: Curiosidades, Transición

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