3 anécdotas geniales de Valle-Inclán

El gran escritor gallego fue famoso en vida por sus extravagancias, incidentes y respuestas ingeniosas.

3 anécdotas geniales de Valle-Inclán
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El primero en propagar un sinfín de anécdotas y episodios sobre su vida, muchos exagerados e incluso probablemente apócrifos, fue el propio Ramón María del Valle-Inclán (nacido en Vilanouva de Arousa, Pontevedra, en 1866 como Ramón Valle Peña: su nombre literario es, por tanto, una de sus tantas invenciones). De imagen extravagante, largas barbas, afilado ingenio y aire quevedesco, el gran escritor de la generación del 98 pasó por el Modernismo, inventó el esperpento y dejó su enorme huella en la literatura española a través de novelas, obras de teatro, poemas... y también incidentes que han quedado para la Historia.

El brazo perdido. Como es sabido, a Valle tuvieron que amputarle el brazo izquierdo en 1899, al habérsele gangrenado tras diversas fracturas de huesos causadas por los bastonazos del periodista Manuel Bueno en el curso de una pelea. El escritor inventó diversas versiones sobre el episodio, pero lo que parece cierto es que en el cuartelillo de la Guardia Civil, cuando le dieron la transcripción de los hechos para que la leyera, se negó a firmar el atestado exclamando: "¡Esta prosa no la firma Valle-Inclán! Se agitarían los huesos de Cervantes en su tumba".

Echegaray. Valle odiaba a José de Echegaray (Premio Nobel de Literatura en 1904) desde que éste fuera jurado en un concurso literario al que se presentó sin éxito el gallego. Por eso, cuando Don Ramón escribía cartas a un amigo que vivía en la calle de Madrid bautizada en honor del ilustre escritor, las dirigía a la Calle del Viejo Imbécil... ¡y milagrosamente llegaban!, porque los carteros conocían ya la broma.

Insulto genial. En cierta ocasión, el autor participaba en una tertulia en la que un oyente no cesaba de interrumpirle con preguntas impertinentes. Valle dijo tener aversión a las arañas porque practicaban la homofagia, y este hombre soltó que qué era eso. La respuesta fue demoledora: "La homofagia consiste en alimentarse de seres de la misma especie. Para que usted lo entienda: cada vez que usted come besugo, está practicando la homofagia".

Etiquetas: Anécdotas de la Historia, Curiosidades, España, Literatura, Personajes famosos, escritores, siglo XIX

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